Según la organización mundial de la salud (OMS, 2020) la actividad física se comprende por cualquier movimiento corporal producido por los músculos con el consiguiente consumo de energía. Así mismo incluye todo tipo de movimiento, movimientos durante el tiempo de ocio (descanso o tiempo libre), actividades recreativas y juegos, el desplazamiento a diferentes lugares, la actividad ejercida en el trabajo hasta actividades deportivas.
Sus efectos positivos en la salud física son
múltiples desde la prevención de enfermedades (cardiovasculares, cáncer y
diabetes) mejoras en la salud ósea y funcional de tu cuerpo, hasta la
regulación de las funciones metabólicas del organismo y la reducción de la
mortalidad ( hay un riesgo de muerte del 20% y 30% si se tiene un nivel
insuficiente de actividad física).
Lo más interesante es que la OMS indica que
la actividad física también tiene beneficios para la salud mental, entre los
que se encuentran:
· ❤Fomenta consolidad hábitos de
autocuidado, pues la actividad física es un elemento de cuidado personal.
· ❤Disminuye el cansancio mental
al brindarte oxigenación al cerebro y relajación.
· ❤Reduce los síntomas de
depresión, estrés y ansiedad al regular neurotransmisores y hormonas asociadas
a estos.
· ❤Ayuda a dormir mejor y mejorar
la calidad del sueño.
·
Mejora las habilidades cerebrales,
como la capacidad de aprendizaje, de atención, de razonamiento y toma de decisiones
y consolida la memoria.
· ❤Fortalecer y mantiene la
autonomía y la autoeficacia de las personas, al fortalecer que somos capaces de
lograr tareas específicas.
·
Permite la interacción social y
la cooperación, al compartir actividades y experiencias con otras personas.
· ❤Fomenta una adecuada autoestima,
al hacerte sentir cada vez más capas, fortaleciendo recursos personales y
generando mayor satisfacción con uno mismo y con sus logros.
· ❤Ayuda a la regulación de emociones
displacenteras, al distraernos y focalizarnos en el presente, el ambiente y
nuestro cuerpo.
Para potenciar estos beneficios, la OMS
recomienda en los adultos entre 18 y 64 años realizar entre 150 y 300 minutos
de actividad física moderada a la semana o 75 a 150 minutos de actividad física
vigorosa a la semana.

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